MEM
Renacimiento
HOD Sinceridad-Tmimut / NETZAJ Confianza-Bitajon
“La Mem se presentó ante el Santo Bendito
Sea Él y le dijo: Oh Señor del mundo, que te plazca crear a través de mí el
mundo, pues yo comienzo la palabra Melej «Rey» que es tu título. El Señor le
contestó: así es seguramente, pero no puedo emplearte en la creación del mundo
por la razón de que el mundo requiere un Rey, retorna por eso a tu lugar, junto
con la Lamed y la Caf,
dado que el mundo no puede existir sin Melej «Rey»”.
El Santo Bendito Sea Él, la rechazó diciéndole: También eres la
primera letra de la palabra confusión «mehumáh», por
lo que la Mem se retiró.
(Zohar)
En el sendero de la Lamed afrontamos la prueba de la
soledad, en el de la Nun la de la
libertad, en este nos encontramos ante la prueba de la «Inteligencia», como
alude la palabra mehumáh «confusión».
El Santo Bendito Sea Él, además
de rechazar a la Mem por ser la letra con la que comienza la palabra confusión,
también argumentó que el mundo requiere de un Rey «Melej». Este rey alude a la capacidad de dominio y de
discernimiento.
La palabra mehumáh (%/&%/) «confusión» suma 96 y tiene el
mismo valor que teviáh «naufragio».
Este naufragio alude a la falta de discernimiento o falta de atención. Todo lo
experimentado en los senderos anteriores no ha sido asimilado o comprendido,
por lo que en este sendero uno continúa dormido. Aquí se nos pone a prueba para
poder dar un salto, después de las experiencias en los senderos anteriores.
La palabra mibján «prueba, ensayo», también empieza con la letra Mem.
La prueba aparece para que veamos nuestra realidad y tomar conciencia de si
accedemos o no a un nivel más alto de conciencia.
En el sendero de la Tav tomamos conciencia de que solo somos
administradores, que no somos propietarios de la vida, por ello hay que
afrontar el conocimiento de lo que esto supone, administrar no es retener o
adueñarse.
Aquí nos encontramos con el
primer sendero que va desde la columna del rigor a la columna de la
misericordia, es decir, une el Poder de perseverar «hatmadáh» en el
camino con el Poder de vigorizar «hitjazkut»,
de profundizar en nosotros mismos, de superar todos los obstáculos o pruebas
que la vida nos presenta, con fuerzas que surgen de nuestro interior, con plena
confianza de que todo lo que nos sucede “es para bien”.
En este sendero se asienta el
nivel del alma llamado Nefesh «alma
vital». Cuando se conectan los dos pilares del árbol, toda la energía se
revitaliza y se produce la posibilidad de conectar con niveles superiores del
alma. Vimos en el sendero de la Nun
que a Noaj Dios le ordena que macho y
hembra sean introducidos en el Arca (templo), por lo tanto ya se ha conseguido
una visión de belleza y armonía en la dualidad que hasta este momento se había
percibido como opuestos, y que a partir de aquí se empieza a percibir como «complementarios».
Sendero entre Hod «Agradecimiento» y Netzaj «Victoria». Cuando agradecemos a HaShem por todas las bendiciones que
recibimos día a día, tanto si son positivas o negativas, logramos la victoria
sobre la oscuridad interna que debió ser percibida en el sendero de la Nun. En este último nos encontramos con la experiencia del reconocimiento de nuestras aguas
oscuras y del germen que vive en ellas, de este modo convertimos –ahora, en la Mem–
estas aguas en las de la victoriosa Sabiduría. Por lo tanto la Mem
marca un retorno a las aguas en el interior de uno mismo.
Es en el interior de nuestras
aguas en donde se lleva a cabo la transformación. Este sendero nos enfrenta a
ese proceso, que no es más que una muerte «met» interior
y un nacimiento –que es uno de los significados atribuidos a la Mem–.
Sendero en que surgen preguntas.
La más importante es sobre nosotros mismos, sobre nuestro nivel de conciencia. Debemos
cuestionarnos a nosotros mismos, solo así es cuando se puede producir una
muerte y un nacimiento en nuestra conciencia.
En el Zohar se dice: “Las preguntas fundamentales sobre la
existencia del creador son: «qué y quién» o «qué y cómo»”.
El Mi «luz» está escondido en Ma
«tinieblas» y a la inversa. El Mi son
los Arquetipos, el Ma su efecto en
los mundos creados. Mi y Ma son dos pronombres interrogativos que
significan: Mi «¿Quién?» «Aguas arriba»;
Ma «¿Qué?» «Aguas abajo».
La forma en que preguntamos, o
cuándo preguntamos o no, nos está mostrando dónde estamos. Nuestras preguntas
son la medida de nuestra conciencia, indican dónde nos encontramos realmente.
En Pesaj se lee a los niños un Hagadáh
que cuenta el relato de un padre que tiene cuatro hijos. Estos cuatro hijos en
realidad están en cada uno de nosotros, dentro de nuestra conciencia, de
nuestra alma. Nosotros, seamos o no conscientes, hacemos preguntas según lo
hacen estos cuatro hijos en el relato, cada uno con sus características.
Uno es malvado, hace preguntas
malvadas, son las preguntas que hacemos bajo una actitud negativa y egoísta.
Son preguntas cuyas respuestas esperamos nos satisfagan, preguntas que solo
surgen de los intereses personales. De esta actitud surgen los problemas que
deberían llevarnos a reflexionar, de lo contrario se producirá el «mal». Por
eso a este hijo se le llama «malvado», porque en su forma de conectarse con la
vida genera el mal.
Hay otro hijo que no sabe
preguntar –está también en todo ser humano– quizás porque le falta por vivir
muchas experiencias –si no hay experiencia no hay preguntas–, por lo tanto debe
aprender a preguntar a aquél que sí tiene experiencia. Cuando no se tiene
interés en preguntar es porque la conciencia aún no se ha abierto.
Hay otro hijo que es el ingenuo. También
en cada ser humano existe este hijo; es el que pregunta con buenas intenciones
pero con poca convicción, con poca fuerza o energía. Este pregunta según lo que
cree, piensa o siente, pero sin la convicción de los Principios Superiores.
El hijo sabio es aquél que
pregunta anclándose en los Principios Superiores, es el que sabe preguntar. No
pregunta solamente desde sus criterios personales.
Este relato, como ya he comentado,
se lee en Pesaj, en la celebración de
la salida de Mitzraim. Pesaj es un comienzo, un principio del
despertar de la conciencia. La mitzváh
principal de Pesaj es contar a los
niños este relato para así despertar en ellos preguntas.
Despertar a las preguntas
correctas, positivas, es lo que nos llevará a la armonía universal.
Se hacen preguntas para que se
revele lo que está oculto. La Mem –y por tanto este sendero– es
asociada a lo oculto y a lo revelado. La Mem es la letra con la que empieza
la palabra Moshéh que es el que recibe y revela la
Ley. Cambiando el orden de las letras que componen su nombre aparece HaShem, palabra que designa a Dios mismo. Moshéh sería el que revela, el que quita los velos que no permiten
percibir y ver a Dios-HaShem en el
mundo.
Aquí vemos a Moshéh y Aarón
armónicamente unidos. Moshéh es el
que hace preguntas a HaShem. Cuando
ve la zarza ardiendo le pregunta: –¿quién eres?–. Cuando le ordena Dios que
vaya a Paró «Faraón», le pregunta: –¿de
parte de quién me presento?–. Aarón
es el que revela lo recibido por Moshéh,
es la discriminación, la inteligencia puesta al servicio de la Profecía y de HaShem. Ambos deben ir armónicamente
unidos, la capacidad mental de preguntar y por tanto de recibir, y la capacidad
de comprender y discernir las respuestas recibidas.
A este sendero se le asocia el Meshiaj. Representa lo oculto que
todavía está por revelar. Moshéh
representa la Mem abierta y Meshiaj la Mem cerrada final.
En el libro de las Otiot
de Rabí Akiva dice: “La Mem final está cerrada porque nadie
conoce su lugar de residencia”. Es en este sentido que está aludiendo al Meshiaj que aún no ha sido revelado.
Su nombre Mem viene de la palabra aguas «maim», aludiendo tanto a las aguas
arriba como las aguas abajo. La Mem se asocia también a la Madre «Em», «aguas primordiales». También
significa «nacimiento» y «origen». La letra Mem delante de una
palabra expresa procedencia, origen.
Este sendero es una primera
visión de cual es nuestro origen y toma de conciencia de la necesidad de
regreso al mismo. Es un sendero de conexión y descenso al inconsciente que debe
ser llevado al consciente, para que se realice una muerte y un nacimiento, es decir,
una regeneración.
En el Bahir-84 dice: “La Mem abierta, ¿qué es la Mem abierta? Incluye al macho y la
hembra. ¿Qué es la Mem cerrada? Está
hecha como un vientre visto desde arriba. Pero Rabí Rahumay ha indicado que el
vientre es como la letra Tet desde el interior –la letra Tet alude a
una gestación que se produce en el interior del vientre materno, de las aguas
interiores–, mientras que yo digo que
es como una Mem vista desde el
exterior”.
También en El Bahir-86: ¿Por qué la Mem tiene dos formas, abierta y
cerrada? Porque hemos dicho: No leas Mem,
sino maim «aguas»”.
Estos dos párrafos del Bahir señalan tanto las aguas arriba
como las de abajo, ambas son una, ya que la letra madre Mem es la «Raíz de todos
los poderes del agua».
La Mem abierta se asocia a una corriente de agua
que fluye, la Mem final cerrada a la corriente subterránea. Hacen alusión a la conciencia y la
subconsciencia.
También las podemos ver como:
Mem abierta - Parte literal
de la Toráh «Peshat».
Mem cerrada - Parte secreta de la Toráh
«Sod».
El Sefer Yetziráh le asigna a
este sendero, y a la letra Mem: “La Conciencia Estable, y es llamado así porque tiene la virtud de la
consistencia entre todas las numeraciones”.
Inteligencia Estable «Sejel Kaiam».
Indica que nos encontramos ante
la experiencia de la estabilidad en la mente que no puede ser alcanzada sin
razonamiento. Inteligencia Estable significa «quietud», especialmente la
quietud de la mente. Es visión interior, no pensamiento; percepción, no
especulación; el ojo interno, no el de los sentidos.
Para sentir estabilidad interior
debemos admitir conscientemente que cualquier cosa que venga es la Voluntad de
Dios, y tener la disponibilidad ante nuestros errores de ver qué es lo que
debemos aprender de ellos; esto nos da seguridad y estabilidad y experimentamos
la libertad sin miedos, ya que la libertad –que era la prueba del sendero de la
Nun– procede de la habilidad de amar
y de amarnos.
Renunciando al orgullo de los
logros personales nos ponemos a la escucha interna, y eso nos hace capaces de
hacer frente a nuestras imperfecciones y transformarlas, es decir, renacer de
nuestras aguas inferiores a un nuevo nivel de conciencia.
Sendero de prueba en cuanto a
nuestro trabajo sobre la sinceridad. Seremos probados en nuestra capacidad de
autoengañarnos. Mediante una buena voluntad de conocer podremos mantener a
nuestra personalidad bajo la visión de nuestro Yo superior.
El valor de la letra Mem
es 40, cifra que aparece muy frecuentemente en la Toráh:
-40 años en el desierto señalan un periodo de maduración y
purificación
-40 días y 40 noches es la duración del diluvio en la historia de Noaj
-40 días estuvo Moshéh
en el Monte Sinaí antes de recibir la Toráh
Por la forma de la letra Mem
se nos enseña que es una Vav–de
valor 6–, unida a una Caf –de valor
20–. Suma por tanto 26, remitiéndonos de nuevo al Nombre de Dios. ¿Qué nos
indica esto? Cada vez que damos un paso hacia adelante en el sendero, cada vez
que superamos una prueba y purificamos nuestro ego, se nos va revelando nuestro
origen, la fuente de las Aguas Primordiales, que no es otro que HaShem.
En los Salmos vemos asociado a
este sendero:
Salmo 111:
“Las
obras de sus manos son fidelidad y justicia”
Maasey «Obras,
acción».
Salmo 112:
“No temen
los malos rumores”
Mishmuáh «Rumores,
noticias».
Sendero de transformación que se
lleva a cabo en la matriz. Ahí se gesta el nuevo nacimiento. Renacidos del
útero no tememos ya los rumores o críticas, es más, son utilizados como
herramientas de crecimiento. Nuestras acciones son unificadas con nuestras
emociones y sentimientos, son el reflejo fiel de nuestro interior y justas en
el sentido que no son ni más ni menos que la revelación de lo que somos
internamente.
El Salmo nos indica que, llegados
a este nivel de desenvolvimiento espiritual, nuestras obras deberían ser fieles
a la luz, rectas y justas. Deben haberse integrado la sinceridad y la
confianza, por lo tanto, los rumores y las críticas ya no nos mueven
emocionalmente, sino que son analizados y utilizados como herramientas de
crecimiento y autoconocimiento. Ahora bien, este sendero es una etapa más en el
camino, se ha llegado a un cierto nivel de conciencia, pero aún hay mucho que
debe ser purificado en nuestro interior.
Vivencias internas:
-Unión de opuestos, al igual que el agua que tiene el poder de
unir substancias
-Afrontar las pasiones negativas y falsas
-Renacer desde el inconsciente. Muerte/nacimiento
-Preguntar desde el corazón y no desde el ego
-Estabilización de las emociones
-Visión de la luz en las aguas oscuras de nuestro interior
-Transformación tanto interna
como externa
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