miércoles, 22 de febrero de 2012


MEM
Renacimiento

HOD Sinceridad-Tmimut / NETZAJ Confianza-Bitajon

“La Mem se presentó ante el Santo Bendito Sea Él y le dijo: Oh Señor del mundo, que te plazca crear a través de mí el mundo, pues yo comienzo la palabra Melej «Rey» que es tu título. El Señor le contestó: así es seguramente, pero no puedo emplearte en la creación del mundo por la razón de que el mundo requiere un Rey, retorna por eso a tu lugar, junto con la Lamed y la Caf, dado que el mundo no puede existir sin Melej «Rey»”.
El Santo Bendito Sea Él, la rechazó diciéndole: También eres la primera letra de la palabra confusión «mehumáh», por lo que la Mem se retiró.
(Zohar)

En el sendero de la Lamed afrontamos la prueba de la soledad, en el de la Nun la de la libertad, en este nos encontramos ante la prueba de la «Inteligencia», como alude la palabra mehumáh «confusión».
El Santo Bendito Sea Él, además de rechazar a la Mem por ser la letra con la que comienza la palabra confusión, también argumentó que el mundo requiere de un Rey «Melej». Este rey alude a la capacidad de dominio y de discernimiento.
La palabra mehumáh (%/&%/) «confusión» suma 96 y tiene el mismo valor que teviáh «naufragio». Este naufragio alude a la falta de discernimiento o falta de atención. Todo lo experimentado en los senderos anteriores no ha sido asimilado o comprendido, por lo que en este sendero uno continúa dormido. Aquí se nos pone a prueba para poder dar un salto, después de las experiencias en los senderos anteriores.
La palabra mibján «prueba, ensayo», también empieza con la letra Mem. La prueba aparece para que veamos nuestra realidad y tomar conciencia de si accedemos o no a un nivel más alto de conciencia.

En el sendero de la Tav tomamos conciencia de que solo somos administradores, que no somos propietarios de la vida, por ello hay que afrontar el conocimiento de lo que esto supone, administrar no es retener o adueñarse.
Aquí nos encontramos con el primer sendero que va desde la columna del rigor a la columna de la misericordia, es decir, une el Poder de perseverar «hatmadáh» en el camino con el Poder de vigorizar «hitjazkut», de profundizar en nosotros mismos, de superar todos los obstáculos o pruebas que la vida nos presenta, con fuerzas que surgen de nuestro interior, con plena confianza de que todo lo que nos sucede “es para bien”.
En este sendero se asienta el nivel del alma llamado Nefesh «alma vital». Cuando se conectan los dos pilares del árbol, toda la energía se revitaliza y se produce la posibilidad de conectar con niveles superiores del alma. Vimos en el sendero de la Nun que a Noaj Dios le ordena que macho y hembra sean introducidos en el Arca (templo), por lo tanto ya se ha conseguido una visión de belleza y armonía en la dualidad que hasta este momento se había percibido como opuestos, y que a partir de aquí se empieza a percibir como «complementarios».
Sendero entre Hod «Agradecimiento» y Netzaj «Victoria». Cuando agradecemos a HaShem por todas las bendiciones que recibimos día a día, tanto si son positivas o negativas, logramos la victoria sobre la oscuridad interna que debió ser percibida en el sendero de la Nun. En este último nos encontramos con la experiencia del reconocimiento de nuestras aguas oscuras y del germen que vive en ellas, de este modo convertimos –ahora, en la Mem– estas aguas en las de la victoriosa Sabiduría. Por lo tanto la Mem marca un retorno a las aguas en el interior de uno mismo.
Es en el interior de nuestras aguas en donde se lleva a cabo la transformación. Este sendero nos enfrenta a ese proceso, que no es más que una muerte «met» interior y un nacimiento –que es uno de los significados atribuidos a la Mem–.
Sendero en que surgen preguntas. La más importante es sobre nosotros mismos, sobre nuestro nivel de conciencia. Debemos cuestionarnos a nosotros mismos, solo así es cuando se puede producir una muerte y un nacimiento en nuestra conciencia.

En el Zohar se dice: “Las preguntas fundamentales sobre la existencia del creador son: «qué y quién» o «qué y cómo»”.
El Mi «luz» está escondido en Ma «tinieblas» y a la inversa. El Mi son los Arquetipos, el Ma su efecto en los mundos creados. Mi y Ma son dos pronombres interrogativos que significan: Mi «¿Quién?» «Aguas arriba»; Ma «¿Qué?» «Aguas abajo».
La forma en que preguntamos, o cuándo preguntamos o no, nos está mostrando dónde estamos. Nuestras preguntas son la medida de nuestra conciencia, indican dónde nos encontramos realmente.
En Pesaj se lee a los niños un Hagadáh que cuenta el relato de un padre que tiene cuatro hijos. Estos cuatro hijos en realidad están en cada uno de nosotros, dentro de nuestra conciencia, de nuestra alma. Nosotros, seamos o no conscientes, hacemos preguntas según lo hacen estos cuatro hijos en el relato, cada uno con sus características.
Uno es malvado, hace preguntas malvadas, son las preguntas que hacemos bajo una actitud negativa y egoísta. Son preguntas cuyas respuestas esperamos nos satisfagan, preguntas que solo surgen de los intereses personales. De esta actitud surgen los problemas que deberían llevarnos a reflexionar, de lo contrario se producirá el «mal». Por eso a este hijo se le llama «malvado», porque en su forma de conectarse con la vida genera el mal.
Hay otro hijo que no sabe preguntar –está también en todo ser humano– quizás porque le falta por vivir muchas experiencias –si no hay experiencia no hay preguntas–, por lo tanto debe aprender a preguntar a aquél que sí tiene experiencia. Cuando no se tiene interés en preguntar es porque la conciencia aún no se ha abierto.
Hay otro hijo que es el ingenuo. También en cada ser humano existe este hijo; es el que pregunta con buenas intenciones pero con poca convicción, con poca fuerza o energía. Este pregunta según lo que cree, piensa o siente, pero sin la convicción de los Principios Superiores.
El hijo sabio es aquél que pregunta anclándose en los Principios Superiores, es el que sabe preguntar. No pregunta solamente desde sus criterios personales.

Este relato, como ya he comentado, se lee en Pesaj, en la celebración de la salida de Mitzraim. Pesaj es un comienzo, un principio del despertar de la conciencia. La mitzváh principal de Pesaj es contar a los niños este relato para así despertar en ellos preguntas.
Despertar a las preguntas correctas, positivas, es lo que nos llevará a la armonía universal.
Se hacen preguntas para que se revele lo que está oculto. La Mem –y por tanto este sendero– es asociada a lo oculto y a lo revelado. La Mem es la letra con la que empieza la palabra Moshéh que es el que recibe y revela la Ley. Cambiando el orden de las letras que componen su nombre aparece HaShem, palabra que designa a Dios mismo. Moshéh sería el que revela, el que quita los velos que no permiten percibir y ver a Dios-HaShem en el mundo.
Aquí vemos a Moshéh y Aarón armónicamente unidos. Moshéh es el que hace preguntas a HaShem. Cuando ve la zarza ardiendo le pregunta: –¿quién eres?–. Cuando le ordena Dios que vaya a Paró «Faraón», le pregunta: –¿de parte de quién me presento?–. Aarón es el que revela lo recibido por Moshéh, es la discriminación, la inteligencia puesta al servicio de la Profecía y de HaShem. Ambos deben ir armónicamente unidos, la capacidad mental de preguntar y por tanto de recibir, y la capacidad de comprender y discernir las respuestas recibidas.

A este sendero se le asocia el Meshiaj. Representa lo oculto que todavía está por revelar. Moshéh representa la Mem abierta y Meshiaj la Mem cerrada final.
En el libro de las Otiot de Rabí Akiva dice: “La Mem final está cerrada porque nadie conoce su lugar de residencia”. Es en este sentido que está aludiendo al Meshiaj que aún no ha sido revelado.
Su nombre Mem viene de la palabra aguas «maim», aludiendo tanto a las aguas arriba como las aguas abajo. La Mem se asocia también a la Madre «Em», «aguas primordiales». También significa «nacimiento» y «origen». La letra Mem delante de una palabra expresa procedencia, origen.
Este sendero es una primera visión de cual es nuestro origen y toma de conciencia de la necesidad de regreso al mismo. Es un sendero de conexión y descenso al inconsciente que debe ser llevado al consciente, para que se realice una muerte y un nacimiento, es decir, una regeneración.
En el Bahir-84 dice: “La Mem abierta, ¿qué es la Mem abierta? Incluye al macho y la hembra. ¿Qué es la Mem cerrada? Está hecha como un vientre visto desde arriba. Pero Rabí Rahumay ha indicado que el vientre es como la letra Tet desde el interior la letra Tet alude a una gestación que se produce en el interior del vientre materno, de las aguas interiores, mientras que yo digo que es como una Mem vista desde el exterior”.
También en El Bahir-86: ¿Por qué la Mem tiene dos formas, abierta y cerrada? Porque hemos dicho: No leas Mem, sino maim «aguas».
Estos dos párrafos del Bahir señalan tanto las aguas arriba como las de abajo, ambas son una, ya que la letra madre Mem es la «Raíz de todos los poderes del agua».
La Mem abierta se asocia a una corriente de agua que fluye, la Mem final cerrada a la corriente subterránea. Hacen alusión a la conciencia y la subconsciencia.
También las podemos ver como:
Mem abierta - Parte literal de la Toráh  «Peshat».
Mem cerrada - Parte secreta de la Toráh «Sod».

El Sefer Yetziráh le asigna a este sendero, y a la letra Mem: “La Conciencia Estable, y es llamado así porque tiene la virtud de la consistencia entre todas las numeraciones”.
Inteligencia Estable «Sejel Kaiam».
Indica que nos encontramos ante la experiencia de la estabilidad en la mente que no puede ser alcanzada sin razonamiento. Inteligencia Estable significa «quietud», especialmente la quietud de la mente. Es visión interior, no pensamiento; percepción, no especulación; el ojo interno, no el de los sentidos.
Para sentir estabilidad interior debemos admitir conscientemente que cualquier cosa que venga es la Voluntad de Dios, y tener la disponibilidad ante nuestros errores de ver qué es lo que debemos aprender de ellos; esto nos da seguridad y estabilidad y experimentamos la libertad sin miedos, ya que la libertad –que era la prueba del sendero de la Nun– procede de la habilidad de amar y de amarnos.
Renunciando al orgullo de los logros personales nos ponemos a la escucha interna, y eso nos hace capaces de hacer frente a nuestras imperfecciones y transformarlas, es decir, renacer de nuestras aguas inferiores a un nuevo nivel de conciencia.
Sendero de prueba en cuanto a nuestro trabajo sobre la sinceridad. Seremos probados en nuestra capacidad de autoengañarnos. Mediante una buena voluntad de conocer podremos mantener a nuestra personalidad bajo la visión de nuestro Yo superior.

El valor de la letra Mem es 40, cifra que aparece muy frecuentemente en la Toráh:
-40 años en el desierto señalan un periodo de maduración y purificación
-40 días y 40 noches es la duración del diluvio en la historia de Noaj
-40 días estuvo Moshéh en el Monte Sinaí antes de recibir la Toráh

Por la forma de la letra Mem se nos enseña que es una Vav–de valor 6–, unida a una Caf –de valor 20–. Suma por tanto 26, remitiéndonos de nuevo al Nombre de Dios. ¿Qué nos indica esto? Cada vez que damos un paso hacia adelante en el sendero, cada vez que superamos una prueba y purificamos nuestro ego, se nos va revelando nuestro origen, la fuente de las Aguas Primordiales, que no es otro que HaShem.

En los Salmos vemos asociado a este sendero:
Salmo 111:
“Las obras de sus manos son fidelidad y justicia”
Maasey «Obras, acción».

Salmo 112:
“No temen los malos rumores”
Mishmuáh «Rumores, noticias».
Sendero de transformación que se lleva a cabo en la matriz. Ahí se gesta el nuevo nacimiento. Renacidos del útero no tememos ya los rumores o críticas, es más, son utilizados como herramientas de crecimiento. Nuestras acciones son unificadas con nuestras emociones y sentimientos, son el reflejo fiel de nuestro interior y justas en el sentido que no son ni más ni menos que la revelación de lo que somos internamente.
El Salmo nos indica que, llegados a este nivel de desenvolvimiento espiritual, nuestras obras deberían ser fieles a la luz, rectas y justas. Deben haberse integrado la sinceridad y la confianza, por lo tanto, los rumores y las críticas ya no nos mueven emocionalmente, sino que son analizados y utilizados como herramientas de crecimiento y autoconocimiento. Ahora bien, este sendero es una etapa más en el camino, se ha llegado a un cierto nivel de conciencia, pero aún hay mucho que debe ser purificado en nuestro interior.

Vivencias internas:
-Unión de opuestos, al igual que el agua que tiene el poder de unir substancias
-Afrontar las pasiones negativas y falsas
-Renacer desde el inconsciente. Muerte/nacimiento
-Preguntar desde el corazón y no desde el ego
-Estabilización de las emociones
-Visión de la luz en las aguas oscuras de nuestro interior
-Transformación tanto interna como externa

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